Beatriz Gómez-García
Hija de un Gran Ingeniero de la UNI
1.¿Qué recuerdos o enseñanzas de su padre, en su vínculo con la antigua Escuela de Ingenieros (precursora de la UNI), han influido en su propia visión de la ingeniería?
En casa, la antigua Escuela de Ingenieros siempre fue mencionada con mucho orgullo y respeto. Mi padre hablaba de su formación allí no solo como una etapa académica, sino como un proceso que moldeó su carácter y su manera de enfrentar los desafíos. Recuerdo especialmente cómo resaltaba el valor del rigor intelectual, la disciplina y el compromiso con el país.
Aunque mi camino profesional ha estado más orientado hacia la gestión y la estrategia, crecí con la idea de que la ingeniería es, ante todo, una forma de pensar: una manera estructurada de entender los problemas y de buscar soluciones que generen impacto real. Esa forma de ver el mundo ha influido profundamente en mi manera de liderar y tomar decisiones.
2. ¿De qué manera ese legado familiar influyó en las decisiones que fue tomando a lo largo de su carrera como administradora?
El ejemplo de mi padre me enseñó que la formación profesional es una plataforma para servir y aportar valor. Esa idea me acompañó siempre al tomar decisiones sobre mi carrera.
Con el tiempo fui orientándome hacia roles de gestión, estrategia e innovación, donde descubrí que el pensamiento ingenieril —analítico, estructurado y orientado a soluciones— es extremadamente valioso para liderar organizaciones y procesos de cambio. De alguna manera, siento que esa evolución profesional sigue conectada con el espíritu de la ingeniería que aprendí a valorar desde casa.
3. ¿Qué desafíos considera que enfrentan hoy las ingenieras en el entorno profesional y cómo pueden convertirlos en oportunidades de crecimiento?
Hoy vemos cada vez más mujeres destacando en campos de la ingeniería, lo cual es muy positivo. Sin embargo, todavía existen desafíos relacionados con la representación en posiciones de liderazgo y con la visibilidad del talento femenino en áreas técnicas.
Al mismo tiempo, vivimos una etapa histórica llena de oportunidades. La transformación tecnológica, la inteligencia artificial, la sostenibilidad y los nuevos modelos de innovación requieren equipos diversos capaces de pensar de manera diferente. En ese contexto, las ingenieras pueden aportar enormemente combinando su formación técnica con habilidades de liderazgo, colaboración y visión estratégica.
4. Desde su experiencia, ¿qué competencias no técnicas (liderazgo, comunicación, gestión, entre otras) han sido clave en su desarrollo profesional?
A lo largo de mi carrera he comprobado que las habilidades técnicas son fundamentales, pero no suficientes. Las competencias humanas y de liderazgo marcan una gran diferencia.
Entre las que más han influido en mi desarrollo destacaría el pensamiento estratégico, la comunicación clara y la capacidad de construir equipos de confianza. También ha sido clave mantener una actitud de aprendizaje continuo, especialmente en un entorno donde la tecnología y los modelos organizacionales evolucionan constantemente.
5. Mirando su trayectoria y la herencia institucional que representa la UNI, ¿qué aporte considera que puede generar una iniciativa como el PROUNI en el fortalecimiento de la comunidad de ingenieros vinculada a la universidad?
Las universidades dejan una huella que trasciende los años de estudio. En el caso de la UNI, esa huella se refleja en una comunidad de profesionales que comparten una formación rigurosa y un fuerte sentido de responsabilidad con el desarrollo del país.
Iniciativas como PROUNI desempeñan un papel muy importante al fortalecer esa comunidad, creando espacios de encuentro entre generaciones, promoviendo redes de colaboración y generando oportunidades de mentoría para las nuevas generaciones de ingenieros.
Cuando las comunidades profesionales se mantienen conectadas, el impacto trasciende a las personas y puede contribuir al desarrollo del país y de sus instituciones.
In Memoriam
Ing. Manuel Gómez-García García-Pacheco
1932 – 2016


