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Entrevista a la arquitecta Liliana Asencios

1.A lo largo de su trayectoria, ¿qué experiencias han influido más en la forma en que entiende hoy el ejercicio profesional de la arquitectura?

Creo que tres:

a.- Nivel de egresado. Por ejemplo, en mi caso, uno salía con casi 230 créditos, pero yo salí con casi 300. Eso me dio la oportunidad de ver cursos de vanguardia para los próximos años, casi 10 años.

b.- Nivel del círculo social. Después del cuarto año, los alumnos deben estar en contacto con las mejores empresas de empleabilidad y de innovación. Eso abre un abanico de posibilidades en el ámbito laboral y en la creatividad de emprendimiento, para que uno luego se vuelva empresario o CEO; esa es la meta final después de 15 años.

c.- Estudios de posgrado: son caros, por lo cual no se debe estudiar cualquier cosa. Debe estar relacionado con el mundo al que uno va a seguir: sector público o sector privado. Luego, si va a ser operativo, relativo al ejercicio inmediato, o innovación como emprendimiento (siempre se necesita experiencia).

Soy un producto de la década del 90. Debimos hacer de todo: experiencia estatal unos años, experiencia laboral como diseñador arquitectónico y empresario en tipologías inmobiliarias.

2. En su experiencia, ¿qué factores considera clave para desenvolverse con solidez en el entorno profesional, más allá de la formación técnica?

Creo que tres elementos:

a.- Formación básica regular. En mi caso fue curioso: llevé una educación privilegiada, colegios de San Isidro, educación casi de internado, pero innovadora en esas épocas al incorporar a la mujer a la profesionalización más permanente, es decir, a una fuerza laboral. Todavía fue débil hasta la década del 90; ahora, después de casi 30 años, recién la mujer entiende cuál es su labor, teniendo la opción de dedicación exclusiva, dedicación parcial o ser compañera de un empresario.

b.- La educación e instrucción. Si uno no cambia y eleva su educación y cultura para entender su historia, su estado y su desarrollo personal —porque van de la mano— no progresa; se queda con taras y bloqueadores de personalidad. Por eso, la educación estatal debe ver cursos optativos para mejorar estos temas en universidades públicas o privadas.

c.- Por ejemplo, en mi caso, estudié en los años 80, en un mundo perdido, sin esperanzas materiales y con filosofía de bien común y apoyo en familia. Ser responsable hace que nuevamente el núcleo vuelva a su cauce y llegue al máximo. En la UNI todo era ciencia, sin filosofía; solo políticos de otros sitios influenciaban. Pero preferí lo social o comunitario. Desde mi hogar se repartía lo poco que había por igual; tengo 5 hermanos universitarios que debían ser bachilleres. Eso me hizo centrarme en la socialdemocracia y la Iglesia Católica; fui catequista, quise un proyecto de iglesia en la UNI. Fui profesional, no negué mis raíces. En el consorcio de ingenieros soy miembro por 30 años; ahora, ya empezando la tercera edad, apoyo a mi congregación de dominicos en sus temas terrenales para que sigan adelante.

Arquitectura: proyectos de restauración de monumentos, proyectos de asistencia social, proyectos de la gran industria porque dan trabajo remunerado.

3. Desde su perspectiva, ¿cómo ha cambiado la forma de trabajar en arquitectura en los últimos años, especialmente en relación con equipos multidisciplinarios y nuevos contextos?

Siempre se innova. En este caso, en el entorno electrónico, no hay forma sin infraestructura y software, hasta en las relaciones sociales.

Se trabaja desde 2008 en entornos de plataformas colaborativas; para aquí a 30 años, se cambiará a trabajos robotizados, muy ingenieriles. Es verdad, pero el arquitecto lo resuelve con geometría.

De ello aprendí mucho. Por ejemplo, en 2010, las sustentaciones privadas se hacían con reuniones en el país y en los terrenos del proyecto. Ahora es virtual, incluidos los CEO.

La gestión exige saber todo del país que se interviene. Los cursos globales que llevé en Stanford, sobre ciudades del mundo, dan visión.

Antes solo te pedían inglés; ahora, de acuerdo con la corporación y de dónde es su matriz, debes aprender otro idioma o usar IA para comunicarte. Por ejemplo: innovación en piezas electrónicas, el alemán; arquitectura de construcción, el italiano; banca canadiense como Scotiabank, debes saber francés. Debes enfocar tus próximos 10 + 10 + 10 en ese orden.

4. Mirando su recorrido profesional, ¿qué aspectos del ejercicio profesional suelen aprenderse recién en la práctica y no durante la formación académica?

En mi caso:

a.- La administración y costos.
b.- Lenguas y concursos privados.
c.- Las relaciones de recursos humanos para trabajar.

5. Finalmente, desde su experiencia, ¿qué aporte considera que puede generar el PROUNI en la formación y proyección de los futuros profesionales

a.- Visión internacional en temas de innovación.
b.- Historia de buenas prácticas en carrera y ética profesional.
c.- El lugar donde la reunión social anual hace que nazca una conexión como núcleo de la familia, donde nunca debemos olvidar que estudiamos en una universidad pública, que fue mejor en su época, y en tener a los mejores amigos profesionales. Dar apoyo económico a jóvenes sin esos recursos.

En mi caso, fui huérfana desde segundo año. Fui agradecida; por eso, cuando me pidieron enseñar, no cobré 3 años. Luego, solo gané 465 hasta 2013, si eso dice la ley. Ahora solo espero los frutos, y esos son mis alumnos: cuando los veo, como yo, se volvieron empresarios.

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