1. Toda carrera profesional presenta desafíos que dejan huella. En su caso, ¿Cuál considera que fue el más significativo y qué aprendizaje le dejó esa experiencia?
El desafío más significativo de mi carrera fue cuando me inicié como ingeniera de minas en los años 80. Tuve que elegir entre el área comercial y operaciones, y decidí operaciones porque quería estar donde se hace el trabajo de campo.
Me enfrente a un entorno donde el liderazgo femenino era inexistente, hubo mucha resistencia y falta de aceptación. En lugar de retroceder, esto fortaleció mi carácter impulsándome a demostrar mi capacidad a través de resultados, ganándome el respeto del equipo día a día y desarrollando más carácter y convicción.
El aprendizaje que me dejó fue doble:
Primero, que el liderazgo auténtico no lo otorga un cargo, te lo ganas con coherencia, convicción y ejemplo.
Y segundo, que la adversidad te forja. Gracias a eso hoy tengo una tolerancia a la presión muy alta y sé cómo liderar equipos diversos en contextos exigentes. Principios que me guían en mi gestión hasta el día de hoy.
2. Con la experiencia que tiene hoy, ¿Qué considera indispensable para construir una carrera profesional sólida y sostenible en el tiempo?
A lo largo de mi experiencia en el sector minero, he estructurado mi desarrollo sobre tres pilares fundamentales.
El primero es el carácter. Inicié en el área de operaciones en los años 80, en un entorno adverso a la presencia femenina. Ahí entendí que nadie te regala el respeto. Te lo ganas con coherencia, presencia constante en el campo y firmeza en la toma de decisiones difíciles y cumpliendo. Una carrera sólida se construye cuando tu palabra vale más que tu cargo.
El segundo es la capacidad de reinventarte. La minería ha evolucionado enormemente en los últimos 40 años no es la de hoy. Si te aferras solo a lo que sabias, te quedas. Una carrera sostenible exige humildad para seguir aprendiendo, para salir de la zona técnica y entender el negocio, a las personas.
Y el tercero es el propósito. La sostenibilidad profesional requiere una motivación trascendente Las carreras largas no se sostienen solo por ambición. Se sostienen porque tienen un “para qué”. El mío fue demostrar que si se podía lograr un liderazgo femenino y abrir el camino a las futuras. Cuando trabajas por algo más grande que tú, soportas las tormentas.
Finalmente, considero que una trayectoria profesional trascendente es la suma de tres factores indispensables: resultados, valores y personas.
3. Pensando en los estudiantes que hoy se preparan para ejercer la ingeniería, ¿Qué recomendaría que empiecen a desarrollar desde la etapa universitaria para afrontar con éxito los retos del mundo profesional?
Si lo pienso con lo que viví en los 80 y lo que veo hoy, a los estudiantes de ingeniería, que hoy se preparan para ser ingenieros, les daría estas 3 recomendaciones:
-Primero: Desarrollen carácter y campo, no solo técnica.
En la universidad te enseñan a resolver problemas en el papel. El mundo profesional te pone en problemas con personas, con presión, con plazos y con incertidumbres.
Mi recomendación: es meterse a proyectos, a centros de estudiantes, a prácticas desde el ciclo 4. Vayan al campo, hablen con los técnicos. La ingeniería se aprende 50% en libros y 50% en terreno. El respeto en ingeniería se gana cuando el equipo ve que estás dispuesto a estar donde está el problema, en otras palabras, no tener miedo a ensuciarte las manos y eso no se aprende en el salón de clases.
-Segundo: Aprendan a comunicarse y a trabajar con gente.
Puedes ser el mejor en cálculos, pero si no sabes explicar tu idea al gerente, al operario o al cliente no avanzas.
Desarrollar desde ya 3 habilidades blandas: saber escuchar, saber negociar y saber liderar sin tener el cargo. La ingeniería de hoy es 50% técnica y 50% humana. Los proyectos grandes no los saca una persona sola.
-Tercero: Tener una mentalidad de aprendizaje permanente y propósito.
Lo que aprendes hoy en 5 años ya cambió. La IA, la automatización, la sostenibilidad están transformando a todos los sectores.
Así que no se queden con una sola especialidad. Cásense con la capacidad de aprender. Y busquen su “PARA QUE”. Si solo estudian por el sueldo, se van a frustrar. Si estudian para resolver problemas reales del país, para dejar mejor a los sectores a los que pertenecen, van a tener energía para los años de carrera.
En resumen: Técnica para resolver, carácter para sostenerte y habilidades humanas para escalar.
El que integre estos tres pilares, en 10 años va a estar liderando, no importa si es hombre o mujer.
4. Después de varios años de ejercicio profesional, ¿Qué legado o enseñanza le gustaría transmitir a las nuevas generaciones de ingenieros?
El legado que me gustaría dejarles, Que no tengan miedo, en los 80 me tocó abrir camino y a ustedes les toca ensancharlo. Que se puede ser profesional y humano, ser exigente y justo generando las vallas más altas para los que vienen.
Ser Ingenieros nos abre las puertas, pero el carácter es el que te deja adentro.
Liderar es servir, recordar que el principal activo en las obras, instituciones públicas y privadas son las personas.
La ingeniera es una profesión hermosa porque transforma países. Construye, genera desarrollo, soluciona problemas reales y si le damos un propósito mayor dejaríamos un Perú mejor.
5. Finalmente, ¿Qué aporte considera que puede generar el PROUNI al acercar a los estudiantes a profesionales con experiencia y contribuir a una formación más integral?
La experiencia no se enseña. Se transmite. Y ese es, precisamente, el valor fundamental de Patronato PROUNI hace eso.
La UNI ya se caracteriza por formar a los mejores ingenieros con la más sólida capacidad técnica del país. Lo que hace PROUNI es complementar esa excelencia académica con las exigencias del entorno profesional contemporáneo: criterio, visión estratégica y experiencia práctica.
Conectar a un estudiante con un profesional con trayectoria en campo genera tres impactos determinantes:
Primero: Conecta la teoría con la realidad. El alumno entiende para qué sirve cada curso. Ve cómo se toman decisiones con presión, con presupuesto, con gente. Eso no se aprende en un sílabo.


